20 de Enero de 2012
Una cita con George

Siempre he creído que del gesto semi burlón que aparece de forma constante en la sonrisa de George Clooney, está enganchada la estela de las antiguas estrellas de cine.


Enigmático y seductor, su atractivo reside no solo en su potente  físico sino también en su talante. Esa actitud que transmite de no tomarse demasiado en serio y que borra de un plumazo la pedantería intelectual que, en ocasiones, sí desprenden algunas de sus películas.

Físicamente George es algo así como el cruce ideal entre Cary Grant y Marcello Mastroianni.


 
Profesionalmente pienso que, paso a paso,  se ha ido construyendo una carrera de muy pocos resbalones.

Salvo por un trío de historias que me resultaron francamente insoportables (Ella es el partido (2008), Crueldad intolerable (2003) y Bienvenidos a Collinwood (2002) ,  Clooney ha conseguido algo muy difícil: imponer su talento por encima de los resultados de taquilla. Y de este modo ha logrado edificarse una carrera no solo como actor, fijando un registro que crece y crece, sino también como productor y director. Hasta en sus coqueteos con la publicidad, peaje indiscutible para invertir con tranquilidad en todas las facetas de su profesión, hay una impronta de calidad y de buen juicio.

Se diría que este hombre es pluscuamperfecto.


Por eso no deberíais dejar de lado la película con la que vuelve este fin de semana a la cartelera: Los descendientes.
Primero por él, que está impecable en su papel de padre de familia (reciente Globo de Oro a Mejor Actor de Drama), obligado a ponerse a prueba tras el accidente que sufre su mujer. Un hecho fatal que lo lleva al borde de la quiebra familiar, emocional y económica.


Segundo por quien dirige el drama, Alexander Payne.

Este director indie es un dibujante de historias emocionales en su mayoría trágicas pero siempre edificadas con gran sentido del humor (A propósito de Schmith, Election…). Si no visteis Entre copas (2004), deberíais recuperarla. Porque además de provocaros interés hacia el arte de la cata de vinos, os devolverá un montón de emociones espontáneas, sinceras y maduras sobre lo que significa ser mayor.

El ex marido de Sandra Oh (Cristina Yang en Anatomía de Grey) mantiene eso mismo en Los descendientes, un cuento delicioso de re descubrimientos situado en la isla de Hawaii.

Si soy adictas a las series, sin duda os habréis dado una vuelta por ese universo delicado y cruel de Hung, superdotado (el apoyo español le quita aplomo a esta excelente historia de la HBO).  Precisamente detrás de la idea, producción y de la dirección de muchos episodios está Payne quien,  paso a paso, nos está abriendo las puertas a muchas cruzadas masculinas desde una óptica sensible.

 

La tercera temporada sobre las vicisitudes de un entrenador de baloncesto que se prostituye para ganarse un sobresueldo, es ya la última (en España se emite actualmente en Canal +). Si aún no la conoces, aprovecha para ver la serie del tirón. No es de las mejores de la historia pero sí es de las que merecen la pena. Como también la merece Los descendientes.  Espero que la disfrutéis.


5 Comentarios

  • 1. Miss Daisy | 20 Enero 2012 a las 12:03

    Querida Julieta, fascinante post sobre este hombre pluscuamperfecto. Como experta en todo lo que concierne al cine, me gustaría conocer tu opinión sobre esos rumores que hablan de su homosexualidad. Yo nunca me lo he creído…

  • 2. Las Carolas | 20 Enero 2012 a las 13:53

    Después de haberle dado el globo, habrá que ir a verla.
    Nosotras hoy soñamos con baños lujosos.
    http://singleladiesbilbao.blogspot.com

  • 3. Gala | 20 Enero 2012 a las 15:45

    A mi me encanta!!

    :)

    http://galahoogstraten.blogspot.com

    Gala

  • 4. Laura | 20 Enero 2012 a las 16:21

    Julieta que buen post! Eres toda una Screen Queen!

  • 5. P* | 20 Enero 2012 a las 23:33

    Me enamoré de él la primera vez que le ví como el Dr. Doug Ross en Urgencias. No lo has podido describir mejor. Es el gentleman por excelencia.